Grasa de cadáveres para recuperar curvas: la controvertida tendencia que surge tras el auge de Ozempic
Sandra*, una abogada especializada en medios de comunicación y residente en Los Ángeles, llevaba años considerando aumentarse el busto —desde que tenía veintitantos—, pero siempre la disuadían el dolor del procedimiento, el largo periodo de recuperación y la idea de llevar “una especie de bolsa de material extraño en el cuerpo”.
Por eso cuando Sandra, que quiere proteger su identidad por motivos de privacidad, oyó hablar el verano pasado de un nuevo producto inyectable para el contorno corporal, se sintió intrigada. Sin rellenos sintéticos, sin bolsas implantadas y sin tiempo de inactividad.